Tipos de progresivos (I)

Cada vez que una persona présbita se inclina por usar gafas progresivas le asaltan las mismas dudas: ¿Qué calidad escoger?¿Cómo hay tantos tipos y precios diferentes?¿Voy a ver bien con el progresivo que elija?

Estas preguntas son frecuentes y comprensibles ya que el mundo del progresivo es algo más complejo que el mundo del monofocal o de las gafas de una sola distancia.

Para simplificar un poco las diferenciaciones entre progresivos vamos a hacer primero unos grandes bloques de gamas para entender, de forma rápida, las diferencias más perceptibles.

 

 

Gama Básica Gama Media Gama Alta Gama Premium
Progresivos Económicos Progresivos Estándar Progresivos Avanzados Progresivos Personalizados

 

Como se puede apreciar en las imágenes, hay diferencias sustanciales entre ellos. Todo ello se basa en la disposición de la zona de progresión y también en los sistemas e innovaciones de tallos y cálculos aplicados.

En este apartado hemos puesto solo cuatro tipos de progresivos para englobarlos un poco, pero hay muchos más que tienen pequeñas diferenciaciones (pero sería demasiada información de golpe, así que nos centraremos en esos cuatro apartados).

Muchas veces los usuarios que quieren empezar a mirar información para después tomar la decisión de usar un progresivo u otro se confunden con la gran cantidad de información prestada por la red: los propios fabricantes dan información de sus cristales pero esta está muy marcada al nivel comercial (y si nos fijamos bien podremos ver que leamos la gama que leamos casi todas nos las  venden como maravillas, cuando no es así) y después están los usuarios que, por a o por b no han ido bien con determinada gama de cristal y dejan sus impresiones en la red. Este es un detalle importante a tener en cuenta, ya que hay  que recordar que cada ojo es un mundo y, por lo tanto, lo que a una persona le va bien a otra no tiene por qué irle igual. Esa regla es básica para entender los progresivos, ya que igual que no nos podríamos las gafas de otra persona porque asumimos que no tendrá la misma graduación también tenemos que asumir que el tipo de progresivo que lleva esa persona quizá no nos sea del todo útil a nosotros o viceversa.

 

Entonces, a grandes rasgos, ¿Qué progresivos debo escoger?

Como por desgracia no nos podemos probar los progresivos antes de escogerlos, tenemos que poder discriminar algunas cosas para empezar a escoger. Quizá lo más sencillo es la norma de la calidad: Cuanta más calidad tiene un progresivo mejor nos adaptaremos a él, más prestaciones tendrá, pero también más caro será. De este modo podemos saber que los cristales que nos cuesten poco podemos deducir que su calidad y sus prestaciones serán más limitadas, mientras que los cristales más costosos nos serán más fáciles de adaptar y también tendrán más prestaciones.

 

¿Qué prestaciones son importantes en un progresivo?

 

Esa es la pregunta más importante de todo el artículo, ya que estas prestaciones serán las que nos ayuden a determinar si la persona se adaptará fácilmente a los progresivos o, por el contrario, tardará más tiempo en adaptarse.

Las prestaciones se dividen prácticamente en dos campos: Campos de visión y progresión de la lente.

Los campos de visión determinan el ancho de visión útil del progresivo. Como hemos visto en las imágenes de arriba, los progresivos más sencillos tienen un campo de visión nítido más limitado, lo que nos obliga a girar la cabeza en cuanto el objeto a enfocar está desplazado del centro del cristal. Al contrario pasa con los cristales más avanzados: su campo de visión se amplia, permitiendo ver prácticamente de reojo.

Esto sucede porque los cristales progresivos tienen unos campos de distorsión al lateral (campos de aberración) que no tienen la misma nitidez que la zona central del cristal. Esto pasa porque la forma de fabricar los progresivos requiere como una especie de “pliegues” en el propio cristal, como unas “arrugas” que permiten que dentro del propio cristal haya varias graduaciones sin tener que poner añadidos (como sería el caso del bifocal). Estos “pliegues” siguen existiendo en los cristales más avanzados, pero estos son corregidos mediante cálculos algorítmicos que permiten establecer el “pliegue” con la misma graduación que necesita la persona que vaya a usar las gafas; por ese motivo también se les llama “personalizados”, ya que cada fabricación requiere unos cálculos distintos a cualquier otro encargo del mismo tipo de progresivo.

 

Hay más cosas que saber de los progresivos. El jueves tendremos la segunda parte

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